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4 de Septiembre de 2010

 
JUAN FELIX
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Título
LA DIETA ISOENERGÉTICA MUY BAJA EN CARBOHIDRATOS MEJORA EL COLESTEROL HDL EN SUERO Y LAS CONCENTRACIONES DE TRIACILGLICEROL, RELACIÓN COLESTEROL TOTAL A COLESTEROL HDL Y RESPUESTAS LIPÉMICAS PORTPRANDIAL COMPARADA CON UNA DIETA BAJA EN GRASA EN MUJERES NORMOLIPIDÉMICAS DE PESO NORMAL.

Jeff S. Volek, Matthew J. Sharman, Ana L. Gómez, Timothy P. Scheett y William J. Kraeme.

RESUMEN: Las dietas muy bajas en carbohidratos son populares, aunque se conoce muy poco sobre sus efectos en los lípidos en sangre y otros factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Previamente reportamos que una dieta muy baja en carbohidratos afecta favorablemente los triacilgliceroles en ayunas y postprandial, subclases LDL y colesterol HDL (HDL-C) en hombres, pero los efectos en las mujeres son confusos. Comparamos los efectos de una dieta muy baja en carbohidratos y una dieta baja en grasa sobre lípidos en ayunas, lipemia postprandial y marcadores de inflamación en mujeres. Realizamos un estudio cruzado, balanceado, al azar y de dos períodos en 10 mujeres normolipidémicas saludables que consumieron una dieta baja en grasa (<30%) y una dieta baja en carbohidratos (<10%) durante 4 semanas. Se tomaron dos muestras de sangres en días separados en las semanas 0, 2 y 4 y se realizó una prueba oral de tolerancia a la grasa al inicio y después de la dieta. Comparado con la dieta baja en grasa, la dieta muy baja en carbohidratos aumentó (P £ 0.05) el colesterol total en suero en ayunas (16%), colesterol LDL (LDL-C) (15%) y DIC-C (33%) y disminuyeron los triacilgliceroles postprandial (-30%), la relación colesterol total a HDL (-13%) y el área bajo la curva de triacilgliceroles postprandial de 8 horas (-31%). No hubo cambios significativos en el tamaño LDL o en los marcadores de inflamación (proteína C-reactiva, interleukin-6, factor a de necrosis tumoral) después de la dieta muy baja en carbohidratos. En mujeres normolipidémicas de peso normal, la dieta muy baja en carbohidratos de corto plazo aumentó modestamente LDL-C y tuvo efectos favores en el riesgo de enfermedad cardiovascular en virtud de un aumento relativamente mayor en HDL-C y una disminución en triacilgliceroles en ayunas y postprandial. J. Nutr. 133:2756-2761, 2003.

Palabras Claves: Lipemia postprandial, subclases LDL, inflamación, dietas cetogénicas, mujeres.

Una gran cantidad de personas han adoptado una estrategia dietética hacia la limitación del consumo de carbohidratos. En muchos casos, los carbohidratos están restringidos a un <10% de energía total. Debido a que estas dietas aumentan la producción de cetonas, las dietas muy bajas en carbohidratos comúnmente se conocen como dietas cetogénicas. A pesar de su popularidad entre la población en general, las dietas muy bajas en carbohidratos han sido muy criticadas por organizaciones profesionales debido a la falta de información científica que demuestren su seguridad y eficacia (1, 2). Una reciente revisión de la USDA pidió que re realizara más investigación acerca de la seguridad y eficacia de estas dietas.

Previamente reportamos que una dieta muy baja en carbohidratos de 8 semanas rica en grasa monoinsaturada (MUFA) 4 y complementada con ácidos grasos (n-3) aumentó el colesterol HDL (HDL-C) y disminuyó los triacilgliceroles en ayunas y lipemia postprandial en hombres normolipidémicos con peso normal (4). Subsecuentemente reportamos respuestas similares en lipoproteínas después de 6 semanas en una dieta muy baja en carbohidratos que no era rica en MUFA ni estaba complementada con ácidos grasos n-3 en hombres normolipidémicos con peso normal (5). Además, la dieta muy baja en carbohidratos aumentó significativamente el tamaño de partículas de colesterol LDL (LDL-C) en hombres que tuvieron una predominancia de partículas LDL aterogénicas pequeñas al inicio del estudio. La relación colesterol total/HDL-C se redujo pero no significativamente en ambos estudios. Por lo tanto, nuestra anterior investigación en hombres indica que las dietas muy bajas en carbohidratos mejoran algunos aspectos del metabolismo de lipoproteínas (es decir, disminución de triacilgliceroles en ayunas y postprandial, y aumento en tamaño de HDL-C y LDL), independiente de la pérdida de peso. Aún sigue confuso si en mujeres ocurren efectos similares.

En años recientes, se ha vuelto aparente que el bajo grado de inflamación vascular juega un papel importante en todas las etapas de la patogénesis de aterosclerosis (6, 7). Se ha descubierto que varios marcadores de sangre indicativos de disfunción endotelial e inflamación cardiovascular están asociados con riesgos cardiovasculares futuros incluyendo citocinas pro-inflamatorias, tales como interleukin-6 (IL-6) y necrosis a tumoral (TNF- a ) y la fase actuada reactante de proteína C-reactiva (CRP) (8, 9). Más de una docena de estudios basados en la población han mostrado que CRP predice futuros eventos cardiovasculares (revisado en (7)). Existen pocos datos sobre los efectos de diferentes dietas en CRP. Los datos de un estudio reciente mostraron una mayor reducción en CRP en mujeres después de 3 meses de consumir una dieta baja en energía (5051 k) (1200 kcal/d) y muy baja en carbohidratos que después de consumir una dieta baja en grasa con la misma cantidad de energía (10). Sigue confuso si una dieta muy baja en carbohidratos tiene ventajas similares que la dieta baja en grasa bajo condiciones de mantenimiento de peso.

Aunque es difícil estimar la cantidad de personas que han adoptado la dieta baja en carbohidratos, los libros que están a favor de la restricción de carbohidratos en conjunto han vendido millones de copias en años recientes. A pesar de este interés público aparente, pocos estudios han examinado los efectos de las dietas muy bajas en carbohidratos en los lípidos en sangre y otros biomarcadores de la enfermedad cardiovascular, haciendo esto un problema de salud pública importante. El principal objetivo de este estudio fue examinar los efectos de una dieta isoenergética muy baja en carbohidratos sobre los lípidos en ayunas, lipemia postprandial y marcadores de inflamación en mujeres normolipidémicas de peso normal.

SUJETOS Y MÉTODOS

Sujetos: Mujeres normolipidémicas de peso normal (BMI < 25 kg/m 2 ) (n = 10) se ofrecieron voluntariamente para participar en esta investigación: 9 eran caucásicas y 1 era norteamericana de origen asiático. Sus características físicas fueron (media±SD); edad 26.3±6.1; masa corporal, 59.8±4.6 kg; MBI, 22.0±1.8 kg/m 2 ; grasa corporal, 26.8±3.0%. Los sujetos no habían ganado o perdido peso en el año anterior. No estaban siguiendo dietas especiales o consumiendo en forma regular ningún suplemento nutricional, y normalmente consumían entre 22 y 31% de la energía de la grasa (evaluada mediante un diario de alimentos de 7 días). Ninguno de los sujetos fumaba ni tenían recetada ningún medicamento que afectara las lipoproteínas en suero o eumenorreicas, definido como 12 períodos menstruales a intervalos regulares por año. Todas las muestras de sangre se obtuvieron durante días 2-4 de la fase folicular para controlar posibles efectos de la fase menstrual en las lipoproteínas, aún cuando la variación es pequeña (11). El estudio se condujo de acuerdo con las guías del Consejo de Revisión Institucional en la Universidad de Connecticut

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