|
Título
REPORTE: "PRUEBA PILOTO DE UNA DIETA CETOGÉNICA BAJA EN CARBOHIDRATOS EN PACIENTES CON DIABETES DEL TIPO 2".
DR. WILLIAM S. YANCY, Jr., DR. MARCY C. VERNON, y DR. ERIC C. WESTMAN.
INTRODUCCIÓN
LA ETIOLOGÍA DE HIPERINSULINISMO, resistencia a la insulina y diabetes melitus del tipo 2 es probablemente debida a múltiples factores, aún sin determinar. Sin embargo, se conoce que estos síntomas del síndrome metabólico están altamente asociados con la obesidad. 1 También se sabe que el tratamiento de la obesidad en pacientes con estos desórdenes produce niveles bajos de insulina, glicemia, hipertensión y dislipidemia, lo cual es parte del síndrome metabólico. 2-5 A pesar de los múltiples beneficios, estos tiene muchos problemas para perder peso y mantenerlo. La dieta de la Asociación Americana de la Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) recomendada para los pacientes con diabetes del tipo 2 incluye la reducción de grasas (especialmente las saturadas) y la ingesta de colesterol combinada con una ingesta relativamente alta en carbohidratos. 6 El objetivo de la "dieta del diabético" es reducir la hiperlipidemia, un factor de riesgo de enfermedades coronarias. 1 Sin embargo, algunos estudios de esta dieta no convencen en relación a la prevención de eventos cardíacos, 7 y este tipo de dieta ha mostrado aumentar triglicéridos, glucosa postprandial en sangre e niveles de insulina bajos como también bajar el colesterol HDL. 8-11 Por otro lado, dos estudios de pruebas recientes hechas al azar analizando una dieta cetogénica baja en carbohidratos (LCKD) demostró mejoras en los parámetros anteriormente mencionados y uno dio indicios de que
LCKD puede ser más efectiva que una dieta baja en grasas para el control glucémico en el sub-grupo de diabéticos en el estudio.
El propósito de este estudio piloto fue evaluar la eficiencia, seguridad y los efectos en el metabolismo de una dieta cetogénica baja en carbohidratos (LCKD) en pacientes diabéticos tipo 2 con sobre peso por un período de 6 semanas. MATERIALES Y MÉTODOS
En este estudio prospectivo de un solo brazo intervinieron sujetos de edades entre los 35 y 75 años con una índice de masa corporal (BMI) de >25 kg/m 2 que eran tratados con agentes hipoglucémicos orales (OHA) y/ o con insulina, o tenían una hemoglobina de A1c>6.0% sin medicamento. Se excluyeron los sujetos, que al revisar su historial médico, en el examen médico u en las pruebas de laboratorio dieron evidencia de insuficiencia renal, problemas en el hígado o cardiovasculares.
Antes de iniciar la dieta, se les informó sobre la LCKD en un charla de una hora y tenían una meta inicial de <20g carbohidratos por día. Se les entregó a los sujetos un folleto de 3 páginas y una guía breve 14 describiendo los tipos y cantidades de alimentos que podían comer, así como también los alimentos que debían evitar. En un principio, se les permitió a los sujetos cantidades ilimitadas de carnes, aves, pescado, mariscos y huevos; 2 tazas de ensalada de vegetales al día; 1 taza de vegetales bajos en carbohidratos al día; 4 onzas de queso duro; y cantidades limitadas de crema, aguacate, olivas y jugo de limón. Las grasas y aceites no fueron restringidas excepto las margarinas y otras grasas trans que se debían evitar. Cuando el sujeto estaba listo para aumentar la ingesta de carbohidratos basado en la pérdida de peso o ansias, se agregaban aproximadamente 5 g de carbohidratos por días cada semana hasta que el peso se estabilizaba o el ansia disminuía. En esta fase, los sujetos podían escoger porciones de cada una de los siguientes alimentos: ensaladas vegetales, vegetales bajos en carbohidratos, queso suave o duro, nueces, o tentempié bajo en carbohidratos. Todos los sujetos fueron animados para tomar un multivitamínico y beber de 6 a 8 vasos de agua diariamente.
El día que se inició la dieta se redujeron los OHA y la insulina. Estos cambios variaron dependiendo del paciente, pero en general las dosis de insulina se redujeron a la mitad y los OHA fueron suspendidos o reducidos a la mitad. Los sujetos fueron consultados cada 15 días por un período de 16 semanas, en esas visitas se les revisaban los signos vitales y las medidas antropométricas, se les hacían pruebas de cetonas, se evaluaban los efectos adversos y benéficos, se les ajustaba la medicación (basados en la lecturas, 2 veces diariamente, del glucómetro; episodios hipoglucémicos, presión sanguínea y fluidos); y se les daban consejos para la dieta. El peso se media en la misma báscula digitalizada con el paciente vistiendo ropa ligera y sin zapatos. Se midieron 2 veces los pliegues de la piel (lonjas) en cada uno de los cuatro sitios - el promedio de cada uno de esos sitios fue introducido en una ecuación para determinar la grasa corporal.15 La cintura se medía en el punto medio entre la costilla inferior y la cresta iliaca utilizando una cinta elástica; se utilizó el promedio de dos medidas en el análisis. Se midieron la presión sanguínea y el ritmo cardiaco después de que el sujeto había estado sentado por 5 minutos. Las cetonas en la orina se midieron a través de un laboratorio certificado utilizando muestras frescas del paciente.
Se efectuaron, en las semanas 0, 8 y 6, análisis de suero (conteo completo de sangre, panel químico, panel lípido, la hormona estimulante de la tiroides, ácido úrico), microalbuminuria y pruebas de orina de 12 horas. En las semanas 4 y 12 se tomaron muestras adicionales de sangre para revisar los electrolitos y las funciones renales. Los resultados principales fueron la hemoglobina A1c (medida al inicio y en la semana 16) y el peso corporal.
Los análisis estadísticos se realizaron utilizando la versión SAS 8.02 (SAS Institute, Cary, NC). Medias y desviaciones estándar se reportan con variables continuas; las proporciones con variables categóricas. El cambio del inicio a la semana 16 de cada resultado se analizó con la Prueba t par o la prueba de rangos Wilcoxon, según fuera necesario. Un valor p de 0.05 o menos se consideró significativo. |