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10 de Marzo de 2010

 
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Artículo traducido al español

Nota: Este artículo ha transformado la visión científica sobre los métodos de alimentación cetogénicos (bajos en carbohidratos) como MetaliM y sólo los doctores, endocrinólogos o nutriólogos que no están al día se atreven a cuestionar esta nueva forma de ver la alimentación y la salud.

* Esta publicación está considerada una de las más serias y prestigiosas del mundo.

Título en portada
¿QUÉ TAL SI DESCUBRIERA QUE EL CONSUMO DE GRASA NO ES LA CAUSA DE LA OBESIDAD?

Nota en portada
Investigadores de enorme influencia han empezado a aceptar la herejía médica de que el Dr. Atkins tenía razón después de todo.

Título en interiores
¿Y SI TODO HA SIDO UNA ENORME Y GORDA MENTIRA?

Por Gary Taubes

En el preciso momento en que el gobierno empezó a decir a los americanos que consumieran menos grasa, nos volvimos más gordos. Las verdades y las razones por las cuales ganamos peso y porqué es tan difícil eliminarlo podría ser algo totalmente distinto a lo que nos han enseñado a pensar.

Si los miembros del aparato médico norteamericano tuvieran una pesadilla colectiva del tipo “como cuando te das cuenta que estás parado desnudo en Times Square (NY)”, esta podría ser. Han pasado 30 años ridiculizando a Robert Atkins, autor del libro “la Revolución Dietética del Dr. Atkins”, acusando al médico de Manhattan de charlatanería y fraude, sólo para descubrir que Atkins estaba en lo correcto después de todo. O tal vez sea esto: se dieron cuenta que sus propias recomendaciones dietéticas – “coma menos grasa y más carbohidratos” – es la causa de la rampante epidemia de obesidad en Estados Unidos. O, posiblemente esto: darse cuenta que ambas cosas son ciertas.

Cuando Atkins publicó por primera vez en 1972 su libro “La Revolución Dietética”, los norteamericanos apenas se estaban adaptando a la propuesta de que la grasa – particularmente la grasa saturada de la carne y productos lácteos – era el principal demonio nutricional en su alimentación, Atkins se las arregló para vender millones de copias de un prometedor libro que prometía adelgazar comiendo filetes, huevos y mantequilla al gusto, porque son los carbohidratos: pastas, arroz, panes y azúcar, lo que causa la obesidad y hasta las enfermedades cardiacas. La grasa, dijo, no es dañina.

Atkins le permitió a sus seguidores comer “alimentos verdaderamente lujosos sin límite”, como por ejemplo “langosta a la mantequilla, filete con salsa béarnaise... hamburguesas con queso y tocino”, pero no permite almidones ni carbohidratos refinados, lo que significa cero azúcares, ni nada hecho con harina. Atkins hasta prohibió los jugos de fruta, solamente permitió un mínimo de verduras, aunque eran negociables a medida que la dieta progresaba en sus etapas.

 

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