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30 de Julio de 2010

 
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EL FRENESÍ POR LOS ALIMENTOS BAJOS EN CARBOHIDRATOS.  (Continuación...)

Lo que ha sacudido a los gigantes de los alimentos para solicitar encuestas de mercado como la realizada por “Mintel International” que muestra que 3 de cada 5 personas está llevando una dieta con bajo contenido de carbohidratos dicen que tienen planeado limitar su ingesta de carbohidratos de por vida. Según un estudio de “Morgan Stanley”, la mitad de las personas que han probado la dieta con bajo contenido de carbohidratos en los últimos 12 meses y 1 de cada 3 que probaron la dieta con bajo contenido de carbohidratos hace más de un año continúan limitando su ingesta de carbohidratos. Bill Pecoriello, analista de Morgan nos dice: “El control de los carbohidratos deberá mantenerse constante mucho después de que la dieta con bajo contenido de carbohidratos pierda su polaridad”.

Estados Unidos tiene la población con mayor obesidad del planeta y esto se está convirtiendo rápidamente en una crisis de salud nacional. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades reporta que una mala dieta y la falta de ejercicio, que mató a 400,000 norteamericanos en el 2000, pronto va a sobrepasar al tabaco, que mató a 435,000 personas en el mismo año, como la principal causa prevenible de muerte en los Estados Unidos.

Se podría pensar que cualquier dieta, sea una moda o no, que le quite algunos centímetros a su cintura será bien recibida. “Otros países se están riendo de nosotros”, dice Harry Balzer, vicepresidente del Grupo NPD, una empresa de investigación de mercados que estudia los patrones alimenticios de los Estados Unidos. Esos europeos delgados, tomadores de vino y fumadores en cadena se ríen de nuestra dieta y obsesión con los alimentos ya que continuamos comiendo en exceso. El conteo de carbohidratos si está funcionando. En su último reporte anual, NPD descubrió que después de 6 años consecutivos subiendo de peso, la cantidad de norteamericanos adultos con sobrepeso bajó un punto porcentual, es decir al 55%. ¿Fue el conteo de carbohidratos? Nadie lo sabe realmente. Pero en los restaurantes de comida rápida, las órdenes de ensaladas (con bajo contenido de carbohidratos) aumentó 12%, mientras que el consumo de papas a la francesa disminuyó 10%.

Entre más arraigado en nuestras vidas está el conteo de carbohidratos, más crece la preocupación de muchos nutriólogos. Dicen que la pérdida de peso debido al bajo contenido de carbohidratos, aunque es real, no va a durar para muchas personas, ya que una vez que dejen de hacer dieta van a volver a comer unos sabrosos panes y a la comida chatarra. “Yo trabajo con algunas personas obsesivo-compulsivo en cuanto a los temas de alimentación”, nos dice Darlene Kvist, nutrióloga de St. Paul, Minesota. “Una vez que han tenido el sabor en su boca, es difícil parar”.

¿Qué pasa si se dejan de consumir carbohidratos indefinidamente? Aquí es donde el jurado queda fuera. Un buen grupo de evidencia médica apoya la noción de que a corto plazo, la dieta baja en carbohidratos favorece la pérdida de peso y que rebajar es benéfico para luchar contra enfermedades del corazón y diabetes. El estudio de los efectos a largo plazo ya se está realizando y uno se preocupa porque el conteo de colesterol es más alto en una dieta rica en carnes grasosas. Inequívocamente, los niveles altos de colesterol contribuyen a tener enfermedades del corazón.

¿Cómo funciona el conteo de carbohidratos? En términos simples, los carbohidratos se digieren o desdoblan en azúcar, la cual luego circula en la corriente sanguínea. A medida que el nivel de azúcar en la sangre sube, también la insulina sube. Los picos de insulina hacen que el cuerpo almacene el azúcar como grasa. Al bajar su consumo, efectivamente reduce el nivel de azúcar y no solamente almacena menos grasa sino también empieza a quemar la grasa que tiene almacenada. Por supuesto, si esto fuera todo, habría muy poca controversia y nada del colosal frenesí de comidas entre las compañías desesperadas por entrar al lado correcto de la cultura de los carbohidratos.

Pero existe un segundo frente en la guerra de los carbohidratos – los buenos carbohidratos contra los malos carbohidratos. Los buenos se encuentran en los panes de trigo integral, frijoles, frutas y verduras. Contienen fibra y se desdoblan lentamente cuando se digieren, evitando los dañinos picos de azúcar e insulina. Los malos se encuentran en el arroz blanco, papas y la mayoría de los panes comerciales y todo tipo de galletas procesadas, papitas, refrescos y dulces. Los carbohidratos malos se desdoblan rápidamente y ocasionan una sobrecarga de azúcar.

Como puede imaginarse, los que están dentro de este negocio, están tratando de decir que sus carbohidratos son buenos. El empuje más fuerte ha venido de los fabricantes de pastas, los cuales en el mes de febrero estuvieron presentes en una reunión global en Roma, donde juntaron científicos, médicos, nutriólogos y Chefs para discutir sobre los carbohidratos. Hablaron de que la pasta es maravillosa, de que los granos de cereales que se usan para hacer algunas de ellas contienen nutrientes críticos que se desdoblan lentamente.

Si la ciencia es ineficaz, siempre existe la comercialización. El Consejo de Papas de los Estados Unidos y la Comisión de las Papas de Idaho, alarmados por una caída del 5% en el consumo de las papas lanzaron campañas separadas valorando la vitamina C y el potasio y el valor de la energía para las personas activas. Los fabricantes de jugo de naranja están preocupados por una disminución similar en el consumo que ellos atribuyen a la dieta South Beach de Agatston, la cual dice que el jugo de naranja tiene un exceso de azúcar. “¿Obesidad, diabetes, acaso estos son subproductos porque la gente está tomando demasiado jugo de naranja?, nos dice Eric Boomhower del Departamento de Cítricos de Florida. En un momento, los productores de cítricos vieron si ellos podrían usar una ley estatal escondida contra el descrédito a la agricultura para demandar a Agatston. “Existe un cambio en la demanda del consumidor”, nos dice, “la gente debe dejar de quejarse”. Los agricultores lo han hecho. Lanzaron una campaña comercial de $7 millones la semana pasada para hablar sobre el valor nutritivo de su producto y empezaron a ofrecer un jugo de naranja bajo en carbohidratos.

TODO ESTO PUEDE HACER QUE LA NAVEGACIÓN EN EL UNIVERSO DE LA DIETA BAJA EN CARBOHIDRATOS sea difícil. Pero hay algunas cosas simples que debemos tener en mente. Primero, cualquier demanda inverosímil de la dieta baja en carbohidratos puede hacer que los fabricantes de alimentos tengan problemas. Esto es porque la FDA todavía tiene que definir lo que constituye bajo, reducido o ligero en carbohidratos. Debido a la proliferación de términos más confusos en las etiquetas como “carb smart” (conocedor de carbohidratos), “carb conscious” o “carb aware) (conciente de los carbohidratos) y “carb fit” (ajustado a los carbohidratos). Rusell Stover, por ejemplo, recibió una carta de advertencia de la agencia acerca del nombre de su línea de chocolates bajos en carbohidratos. La compañía había dicho que iba a cambiar el nombre pero esperaba no tener que hacerlo ya que la FDA anunció en marzo que la agencia iba a sacar una definición de bajo en carbohidratos .

Segundo, existe la confusa noción de carbohidratos netos. Algunos fabricantes restan los carbohidratos buenos de los malos y anuncian la diferencia. Esta es una pendiente muy resbalosa porque la FDA insiste en que un carbohidrato es un carbohidrato, es decir no importa el tipo. Entonces, carbohidratos netos no significa menos carbohidratos.

Tercero, algunos de los productos bajos en carbohidratos están tan cargados de calorías extra que representan un obstáculo innecesario en la pérdida de peso. Por ejemplo el sándwich tradicional de Subway de 6 pulgadas con 280 calorías que le ayudó a Jared a bajar de peso y posicionarse como vendedor convincente de Subway, tiene más o menos la mitad de las calorías que tiene el Subway de pollo y tocino de Atkins. ¿Quiere verdaderos resultados? Ordene el sándwich tradicional en tortilla con menos carbohidratos y menos calorías.

Finalmente, algunos productos bajos en carbohidratos nunca tuvieron muchos carbohidratos. El aderezo Wish-Bone Carb Options tiene cero carbohidratos, pero la versión regular solamente tenía 1 g por cada 2 cucharadas. La diferencia es una broma. Hablando de cerveza, Miller Lite ahora comercializa una cerveza baja en carbohidratos aunque nunca cambió la receta. Solamente fue que siempre había sido baja en carbohidratos (3.2 g por 12 onzas vs. 12 gramos de una cerveza típica).

No importa donde esté en esta cuestión de los carbohidratos, lo que debe tener claro ahora es la fuerza de una tendencia que está haciendo temblar la cadena alimenticia y su economía. Ni el miedo a las vacas locas que ocurrió en diciembre hizo que el consumo de carne bajara. La panza del puerco, que nos da el tocino, se está vendiendo a récords nunca vistos. Los precios del huevo alcanzaron su punto máximo en 20 años. El precio de mercado de Cal-Maine Foods, un productor de huevo fresco muy importante, ha aumentado 7 veces en 12 meses. Algunos economistas acusan a la cultura de alimentos bajos en carbohidratos como la fuerza que está revitalizando la economía en las granjas.

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