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LA MANÍA DE LA DIETA BAJA EN CARBOHIDRATOS. (Continuación...)
La paranoia a los carbohidratos atacó cuando las personas descubrieron que toda la comida libre de grasa que habían consumido durante la última locura dietética los estaba haciendo engordar. Los planes de dieta tales como el Programa Pritikin de inicios de la década de los 80's y ¡Detengan la Insanidad ! de Susan Powter en 1993, provocaron una “estampida” por comida procesada baja en grasas como yogurt congelado Snack-Well's. Pero esas delicias, resultaron estar atestadas de azúcar y un gran exceso de calorías. Como resultado de esto: usted gana peso. La reacción en los años recientes ha sido eliminar el azúcar borrando a los carbohidratos del menú de forma definitiva. Así que en lugar del libro de 1994 Los Eliminadores de la Mantequilla (Butter Busters) , ahora también contamos con ¡Los Eliminadores del Azúcar! (Sugar Busters!) y una serie de dietas más gustadas por los hombres, regímenes con Henry VIII en papel de modelo y la carne de cecina como un grupo alimenticio.
La escena tras estas dietas es menos intuitiva que la vieja teoría de la grasa lo hace engordar y por tanto es más fácil discutir sobre ese asunto. Cada una de las dietas bajas en carbohidratos es una variación del tema que sostiene que disminuyendo el consumo de carbohidratos, con la consiguiente disminución de los niveles de azúcar en la sangre, ocasionará que el páncreas produzca menos de la energía catalizadora de insulina. Con menos insulina disponible, el cuerpo se ve forzado a quemar reservas de grasa para transformarlas en energía, conduciendo a una rápida pérdida de peso. Los opositores argumentan que la causa y el efecto han sido invertidos: el exceso de insulina no lo provoca la concentración excesiva de carbohidratos sino por el hecho de estar muy obeso. Ellos sostienen que la razón por la que las personas pierden peso con dietas bajas en carbohidratos es simplemente porque al reducir el consumo de carbohidratos, estas personas están reduciendo su consumo de calorías. En respuesta a esto, Atkins arroja términos científicos como acetona (quema de grasa por productos), mientras que el autor de La Zona Barry Sears habla sobre eicosanoides, cuando él asegura que son hormonas todopoderosas. Los opositores lo catalogan como un charlatán.
Quizás el más horrorizado sea el Dr. Dean Ornish, autor del libro Coma Más, Pese Menos (Eat More Weigh Less) , quien es uno de los gurus del corazón saludable más respetado de las dietas bajas en carbohidratos y por tanto el enemigo natural de Atkins. “Estos libros sostienen que usted debe comer alimentos saludables que no provoquen una respuesta a la insulina, como el tocino, como si la insulina fuera el único mecanismo que afecta a la salud”, según menciona él. “Muchas personas consumen tanta azúcar que cuando dejan de consumirla pierden peso. Pero están hipotecando su salud en el proceso”. Ornish, quien ha publicado estudios en varios boletines médicos, reta a los advenedizos para que hagan lo mismo. “¿Cuál es la evidencia? Ninguno de estos autores ha publicado datos que validen sus aseveraciones”.
Los autores más en boga sobre dietas bajas en carbohidratos, los Hellers, no son doctores en medicina, aun cuando posan en sus libros vistiendo batas de laboratorio y se refieren a sí mismos como la Dra. Rachael F. Heller y el Dr. Richard F. Heller. Probablemente estén muy orgullosos de sus títulos y parece que les encanta la vestimenta de hospital. Los Hellers fueron impulsados al estrellato luego de aparecer como invitados en Octubre, en el programa de Oprah Winfrey, originalmente planeó presentarlos de nuevo este mes, pero los Hellers tuvieron tanto éxito que los volvieron a invitar de nuevo apenas unos días después. La semana pasada, los Hellers tuvieron libros posicionados como No. 1 y No. 2 en los anuncios de Amazon.com de su lista de libros más vendidos, también ocuparon las posiciones No. 10, 13, 23, 70 y 87.
Aparentemente, Oprah parece tener cierta influencia.
Rachael Heller, quien alguna vez pesó 320 libras , habla eufóricamente sobre su infancia, detallando como escogía sus trabajos de niñera eligiendo a quienes tenían el refrigerador más lleno y explica un esquema de intercambio de emparedados que ella inventó durante su tercer grado de primaria para ganarse más emparedados. Básicamente, ella culpa a su adicción por carbohidratos como la causa de su pasado infeliz. “De hecho, ellos han localizado lo que llaman el gene del ansia por carbohidratos que se encuentra en el cromosoma No. 11, muy próximo al gene del alcoholismo y al de la adicción a la cocaína”, comenta ella, antes de hacer un breve descanso en la charla para unirse con su esposo en una danza que involucra remover metódicamente los croutons de sus ensaladas César con pollo. Aunque su ciencia puede ser cuestionable su sinceridad no lo es. Durante la comida, ella se inclina sobre la mesa para confiar detalles sobre su feo y obeso pasado. “Tengo estrías desde el cuello hasta mis rodillas”, dice ella en voz baja. Su esposo le dice que son cicatrices de batalla. Ellos están enamorados en tal forma que Codependiente Nunca Más jamás hubiera imaginado.
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