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30 de Julio de 2010

 
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Mitos Sobre una Alimentación Baja en Carbohidratos

Mito: No tiene sentido contar los carbohidratos; lo único que cuenta son las calorías. Su peso es un simple resultado de calorías entrantes y actividad consumida. Para perder peso, todo lo que tiene que hacer es bajar calorías y/o aumentar el ejercicio.

Verdad: La relación entre calorías y peso es mucho más complicada de lo que la mayoría de los escritores le hacen creer.

Ciertamente, la energía que entra se compensa con la energía que sale. El aumento o pérdida de peso (en grasa) sucede cuando no hay equilibrio en un extremo u otro. El problema es que aun los cambios ligeros pueden influir en su consumo de energía y no puede predecir cómo va a reaccionar su cuerpo.

Una alimentación baja en carbohidratos cambia la ecuación. Muchos discrepan, incluyendo algunos que siguen fervientemente esta dieta, y dicen que todo es cuestión de calorías, que en ese sentido no hay nada especial sobre la alimentación baja en carbohidratos. Pero para mí sí tiene sentido. Le sugiero que lea lo que piensan algunos de los autores que se citan en la bibliografía del libro “Cómo Bajar de Peso en 25 Días sin Dejar de Comer y sin Hacer Ejercicio” (www.kilitos.com). Vea si está de acuerdo con sus razonamientos. Aun si no lo está, al menos sabrá en qué se basan.

La manera como cambia las cosas una alimentación baja en carbohidratos es mediante la normalización de la insulina. El hecho de que la mayoría de la gente pueda manejar los cambios considerables en los niveles de insulina y azúcar en la sangre provocados por una dieta moderna, no quiere decir que sean saludables o convenientes. Para quienes tienen diabetes, hipoglucemia, resistencia a la insulina, o una enfermedad similar, el efecto estabilizador de una alimentación baja en carbohidratos es como si arrancaran de su cuerpo cadenas de metal de toda una vida.

Una alimentación baja en carbohidratos también cambia el uso de calorías, haciendo que el cuerpo queme grasa (de los alimentos o almacenada en el cuerpo) en lugar de carbohidratos para emplearla como combustible. Su cuerpo lo hace fácilmente y es totalmente seguro. Pero es menos eficiente, así que quema más calorías. La gente que sigue una alimentación baja en carbohidratos por salud, pero que no necesita perder peso, tiene que asegurarse de consumir las grasas suficientes para no seguir perdiendo peso.

Especialistas en salud de diversas ideologías alimenticias le dirán que reducir las calorías cambia su metabolismo. Para los que no comen en exceso, consumir menos calorías puede no llevarlos a perder peso. Muchas dietas bajas en grasas, bajas en carbohidratos, o las llamadas dietas “balanceadas”, son partidarias del consumo de calorías dentro de un rango saludable. Para la gente que tiene peso normal hasta unos 60 kilos de sobrepeso, este rango generalmente es alrededor de 20 calorías por kilo del peso actual. Hay diferentes fórmulas, algunas basadas en la edad y nivel de actividad, pero una buena cifra para empezar es de 20 calorías por kilo. Los que están muy excedidos de peso deberían consumir más calorías en total que la gente con menor peso, pero sin llegar a 20 calorías por kilo (la fórmula no es lineal).

Siempre es buena idea aumentar su nivel de actividad (si es que no es alto ya), si su salud lo permite. Le ayuda a mejorar su salud y a perder grasa, pero eso es cierto en cualquier dieta que haga. La alimentación baja en carbohidratos no es la excepción.

Mito: La alimentación baja en carbohidratos funciona sólo porque evita que la gente consuma carbohidratos en exceso.

Verdad: ¿Y esto es malo por qué?

Ésta es una variación del mito de que la alimentación baja en carbohidratos es baja en calorías. Cuando leí esto quedé anonadado. ¿Cómo diablos esta circunstancia (verdadera para muchos) hace que la alimentación baja en carbohidratos sea mala? La verdad es que la gente que baja sus carbohidratos de forma radical a causa de este plan de alimentación, termina consumiendo dentro del mismo rango de calorías que la gente cuyo consumo original de carbohidratos no era tan alto.  

Mito: La alimentación baja en carbohidratos sólo le hace perder agua, en realidad no pierde nada de grasa.

Verdad: Todos pierden agua cuando pierden grasa; en la alimentación baja en carbohidratos es igual.

Conozco a varias personas que siguen este plan de alimentación y que cuando escuchan este mito, sueltan la carcajada. “Bueno, entonces supongo que perdí 80 kilos ¡de agua!”, exclaman.

La pérdida de agua se da de dos formas. Primero, al empezar una alimentación baja en carbohidratos, se pierde un poco del exceso de agua, que varía de 1.5 a 4 kilos en la mayoría de la gente. Cuanto más peso tenga que perder, más agua perderá la primera semana. Dado que mucha gente con alta presión sanguínea de pronto se encuentra de vuelta a la normalidad en esa primera semana, tengo que concluir que esta pérdida de agua es algo positivo. La gente que hace trampa en la dieta con frecuencia se topa con que de la noche a la mañana subió 2.5 kilos. Este peso es agua que se restituye. La gente que hace otras dietas también pierde esa cantidad de agua a veces.

La otra forma en que se pierde agua con la dieta es por la pérdida de grasa. Cada molécula de grasa está estrechamente ligada con varias moléculas de agua. Cuando se pierde esa grasa, el agua también se va. Pero esto no tiene nada que ver con la alimentación baja en carbohidratos, sucede en cualquier persona que pierda grasa. Claro que usted no perderá tanta agua si la dieta que sigue le está haciendo perder músculo o hueso (todas las dietas bajas en calorías hacen esto, y perderá uno u otro en cualquier dieta en la que baje demasiado rápido o si no hace entrenamiento de fortalecimiento o ejercicios similares-- algunas dietas son peores que otras, pero una alimentación baja en carbohidratos minimiza estas pérdidas indeseables).

 

Mito: Su cerebro y sus músculos necesitan glucosa para funcionar, por lo que tiene que consumir carbohidratos.

Verdad: Los carbohidratos son solamente una de las fuentes de glucosa. Su cuerpo también puede convertir fácilmente en glucosa las proteínas y la grasa de los alimentos y también la grasa almacenada en su organismo.


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